mejor-reencuentro
Foto por: Emma Swann / Edición: Lilia Oropeza

“The Long Goodbye”, llamada así la última noche de LCD Soundsystem sobre un escenario, o bien, un espectáculo de tres horas en el Madison Square Garden de Nueva York el 2 de abril de 2011, en su momento, se convirtió en, más allá de melancolía, esperanza de ver a James Murphy, entonces de 41 años de edad, reunirse con su banda en un futuro que todos especulamos al menos en 2020.

“Cuando tenía 30 años me prometí que estaría fuera a los 40 y ahora tengo 40. Nada más que esto y empiezas a sentirte como un profesional”, dijo Murphy a The Clash en 2010. “Muchas de las canciones que he escrito son tan buenas como yo voy a hacer. No quiero repetirme. Entonces, ¿cuál es el siguiente objetivo? ¿Ser más grande? El próximo objetivo se convierte en ganar más dinero. No es tan interesante”.

Comprensible en todos los aspectos: Murphy, posiblemente, llegó en un momento en su vida en el que comenzó a preocuparse por su futuro, el de su familia; su salud y su maduración como uno de los personajes más importantes en la industria. Y si algo ha demostrado, es que una de las cosas primordiales desde el principio de su carrera es preocuparse profundamente por lo que hace, las decisiones que toma y las razones de ellas. Así que durante los años de su ausencia con LCD Soundsystem, dedicó su tiempo a su sello discográfico, DFA Records, a producción de álbumes, (incluyendo Arcade Fire y David Bowie), a la composición de música para proyectos urbanos de Nueva York, algunos DJ Sets y más.

En sus origines a principios de los años 2000, LCD Soundsystem también buscó mostrar una visión específica de la ciudad de Nueva York y su historia musical, poniendo énfasis a finales de los años 70 y principios de los 80, donde los sonidos emergentes peleaban entre sí para lucir en una metrópolis repleta propuestas. La fricción entre el new wave, post-punk, underground disco, electro y los inicios del hip-hop crearon algunas de las composiciones más competitivas de la era del rock, y cuando LCD Soundsystem surgió, la vida nocturna de Nueva York y la música clandestina en general estaban nuevamente divididas. Escenas habían surgido, convirtiéndose en posiciones sociales dentro de esas escenas, imponiendo lo permitido y lo no permitido para poder formar parte de las mismas. Consigo, LCD Soundsystem trajo fiestas de baile que recrearon ese espíritu anterior, pero también estaban actuando en la línea contemporánea con intercambios de ideas cruzando fronteras tribales y nacionales.

“No creo que sea un gran compositor, no creo que sea un individuo salvajemente original”, dijo Murphy a Pitchfork en 2005. “No creo que sea asombrosamente carismático y realmente necesite ser escuchado como una voz individual. Creo que tomo la música muy en serio. Creo que soy un muy buen manipulador de sonido y estoy muy interesado en cómo el sonido afecta mi cuerpo y creo que es relevante para cómo afecta el cuerpo de otras personas”.

De manera natural, LCD Soundsystem siempre reflejaron ser eclécticos; nunca se opusieron a reflejar sus deseos y pensamientos, pero preferían proveer una extensión emocionalmente nutritiva de sus seguidores. Generalmente, sólo se esforzaban por hacer buena música y perfeccionar su arte, sin miedo a fracasar o humillarse. Cuando Murphy decidió expresar sus propios sentimientos, sobre la música, las escenas, las relaciones humanas, la necesidad de conectividad, el envejecimiento, la muerte, él simplemente pasó a hacerlo tan bien que a pesar de ser temas bastante solicitados en la música, nunca sonó redundante.

Desde su separación, una reunión de LCD Soundsystem parecía imposible, incluso meses antes de que ocurriera. La banda era recordada en las fiestas con sus perfectos temas para la pista de baile, con su energía y espíritu que dejó su última gira. Pero semanas antes del anuncio del lineup de Coachella 2016, múltiples informes comenzaron a circular sobre la posible reunión de la banda para el festival de Indio, California. La esperanza retomó fuerza, la melancolía de su último concierto parecía regresar una vez más para convertirse en realidad, hasta que finalmente se anunció: LCD Soundsystem se reúnen para una gira en los festivales más importantes del mundo, iniciando con dos shows íntimos en Nueva York, así como iniciar la grabación de un nuevo álbum, el primero desde “This Is Happening” de 2010. Estaba pasando, James Murphy regresaba antes de lo especulado; encabezarían Coachella, Lollapalooza, Primavera Sound, Glastonbury, T In The Park, Austin City Limits, Lowlands Festival, Bonnaroo, Outside Lands, entre otros, para finalizar una ya histórica gira en el Corona Capital.

En ese momento, Murphy escribió una nota para promover la noticia y dirigirse a los fans que “se sienten traicionados por nosotros volviendo y tocando”, ya que, de acuerdo con él, claramente esperaba respuestas cínicas con respecto a su reunión. “Si te preocupas mucho por nuestra banda y te pones a ti mismo en este momento (o cualquier cosa sobre nosotros que tú elijas), y te sientes traicionado ahora, entonces entiendo completamente eso”, escribió. “A ti tengo que decir: lo siento mucho, lo único que podemos hacer ahora es volver al estudio y terminar este disco, y hacerlo lo mejor que podamos”. Francamente, nadie sabe el motivo por el cual la reunión sucedió en menos de lo esperado, pero si Murphy lo ha decidido de esa manera, los motivos y argumentos deben ser realmente convincentes. Ahora, que su gira ha terminado y el año está por terminar, es notable cómo el mundo aprendió lo bien que se siente tener a LCD Soundsytem de nuevo y disfrutar de esa sensación única que provoca en arranque del riff de piano de apertura de “All My Friends”. Y si bien, su álbum de reunión aún está en proceso, tenemos que tomar en cuenta que “that’s how it starts”.

Comenta