Spiritualized
“And Nothing Hurt”

 

Lanzamiento: 07/09/2018
Artista:  Spiritualized
Formato: LP
Sello: Fat Possum / Bella Union 
Género: Neo-Psychedelia
Por: @luis_fnandz
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Jason Piarce y compañía han intentado retomar el camino a la gloria que les provocó el lanzamiento de “Ladies & Gentlemen We Are Floating In Space” de aquel lejano 1997, álbum que fue aclamado por la crítica y que llegó a colocarse como el mejor disco de aquel año para diversos medios. Y, ahora J Spaceman nos ha traido un material discográfico que parece calmar la ansiedad de los fans después de seis largos años de silencio tras “Sweet Heart, Sweet Light” de 2012. Se trata de And Nothing Hurt.

Con éste nuevo disco, Spiritualized parece abrirse paso a una nueva época que no hace sino valerse de los ya treinta años de trayectoria. Y es que dicho material contiene matices muy similares a lo que Bowie y Dylan (vèase, por ejemplo, en los coros en “A Perfect Miracle“) realizaban en su momento pero ahora acompañado con sinfònicos, ukeleles, guitarras country y el nada anticuado sonido de la seis-cuerdas. “And Nothing Hurt” es un álbum que contiene infinidad de matices, colores, tonalidad que llegan a provocar desasociego por el desconocimiento del rumbo del material. A veces blanco, a veces negro otras ecléctico y gris. Provocativo y otras pasivo.

El viaje a través de éstas 9 canciones es un vaivén de emociones que parecen tener vida propia. Cada una cuenta con una naturaleza muy diferente a la anterior. De lo más jovial como “Morning After” hasta lo más melodramático como “I´m Your Man“. Desde un Ukelele hasta una guitarra eléctrica con el distor más tenue, así suena “And Nothing Hurt“.

Escuchar éste material en vivo debe ser como escuchar un jam que se realizaba en los 70´s, tan amorfo y en ocasiones incoherente, otras veces absurdo y otras veces más incitador. Canciones como “The Prize” son un viaje directo a los 60’s, a la fonografía que realizaban The Beatles, esa mùsica irreproducible en los escenarios y que poseía silueta solo en un estudio de grabacion. Por otro lado, la banda orquestal que da vida a los sonidos de “And Nothing Hurt” es una explosión de proporciones enormes. Es como si todos los instrumentos se dijeran “dispersense, cada quien juegue a lo que quiera”, es asombroso porque todo ello en lo que el sintetizador y la guitarra eléctrica dan apertura a la pista. Los sonidos viajan de un lugar a otro, parece que no tiene ni pies a cabeza después del minuto 4  .Por otro lado,”Damage” utiliza una guitarra con una ténue distorsión y un slide que, conjugadas, acompañan al horizonte de una película grabada en las lejanas llanuras de Texas.

El apostar por mostrar un sonido más amplio en lugar de una lírica constante hace imaginar mil paisajes y mil situaciones en las cuales escuchar éste material. Sin duda lo más conveniente sería oirlo mientras se viaja en automovil por la carretera y comenzar por tener en alto volumen “Here It Comes (The Road) Let´s Go” . Pero yo lo siento más personal, más íntimo, un disco que quizá solo pocos pueden apreciar su verdadera naturaleza al explotar sonidos tan poco utilizados hoy en día. La extravagancia de “And Nothing Hurt” hace de èl un material raro por lo que representa hoy en día. Es como subir al ático de tu casa y soplar las motas de polvo de una caja vieja que contiene VHS. El viaje a una época diferente como el utilizado hace 80 años siempre trae nostalgia, y va a ser especialmente atractivo y diferente cuando los escuchemos cuando vengan al décimo aniversario del festival Nrmal.

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