Reseña: Nas – “Illmatic”

”Versos prefectos y de la mejor calidad constituyen el mejor álbum de hip hop de la historia"

1367
Nas – Illmatic_reseña
Nas
“Illmatic”
Best Music Classic

Lanzamiento: 19/04/1994
Artista: Nas
Formato: LP
Sello: Sony Legacy, 2014
Género: Hip HopOld School Rap
Por: @_FerGM
iTunes.
Spotify.

De la misma forma que muchos artistas invierten sin éxito toda una vida para forjarse una reputación y llamar la atención de la industria, la propia comunidad de músicos, el público y los medios, los hay, aquellos a los que llamamos genios, que apenas necesitan un momento para acaparar todas las miradas y expectativas. El rapero de Queensbridge, Nas tuvo suficiente con una estrofa en “Live At The Barbeque”, himno del grupo Main Source, y con su primer single, “Halftime”, para generar el runrún más ruidoso y unánime que se ha sentido y vivido nunca en Nueva York alrededor de un rapero. Cuando Nas se presentó al mundo tenía 17 años, pero ya entonces tenía a la escena hip hop de la Costa Este a sus pies. Solo así se entiende que el escuadrón más deslumbrante de productores de la época y que una multinacional como Sony invirtieran dos años en la grabación del debut de un chaval del que oficialmente solo constaba una estrofa y que en las calles de la Gran Manzana no se hablara de otra cosa meses antes de la aparición de su puesta de largo.“Illmatic”, publicado en 1994 y ahora felizmente reeditado en una edición de lujo que incluye todo tipo de golosinas para deleite orgásmico de fans y neófitos, no solo confirmó al detalle todas las expectativas que había generado a su alrededor, sino que también desplegó todos los argumentos posibles para reivindicarse como el mejor debut de todos los tiempos y, para quien esto escribe, el mejor disco de hip hop de la historia. Sí, por encima incluso del “It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back” de Public Enemy.

“Illmatic” es el disco más sensible que ha legado el hip hop, un asombroso tratado sobre la angustia de vivir encerrado emocional pero también físicamente entre las cuatro paredes de un barrio sin esperanza ni ilusión. Su baile de imágenes, secuencias y vivencias es tan intenso, lúcido y creativo que todavía hoy es lícito y razonable preguntarse cómo es posible y viable que un chaval de menos de veinte años guardara semejante derroche de brillantez y madurez poética en su libreta.

El milagro de este debut estriba en la manera cómo Nas utiliza sus experiencias vitales para exponer y relatar la percepción que tiene del mundo. Así, “Life’s A Bitch” es una canción profunda y emocionante sobre la amistad, pero también es el manual definitivo que ha escrito el género sobre el nihilismo existencial. De la misma forma que “N.Y. State Of Mind” va mucho más allá de ser una crónica oscura y angustiada del día a día en un barrio deprimido de la Gran Manzana; a su vez es la definición más hermosa que el género ha hecho nunca de la desesperanza y la falta de expectativas.

De la misma forma que “Memory Lane (Sittin´In Da Park)”, cuyo título ya identificamos desde entonces con las canciones de añoranza e inventario emocional, no solo es una mirada retrospectiva a los años de trapicheos, también es un monumento lírico sobre la nostalgia de los años perdidos junto a amigos que ya no están –el recuerdo a Ill Will, su colega asesinado, está presente en todo momento: desde el título hasta el último segundo de “It Ain’t Hard To Tell”. Han pasado casi veinte años y cada vez que vuelves a escuchar este debut te sigue quedando la misma cara de pasmo y asombro porque no entiendes que a esa edad se pueda escribir tan bien y que puedas proyectar tantas imágenes para la posteridad.

Creo, sinceramente, que “Illmatic” debería ser materia obligatoria en facultades de literatura de todo el mundo, y que el caudal poético que encierra el álbum está a la misma altura del de Leonard Cohen o Bob Dylan, aun a riesgo de ser lapidado públicamente por puristas del folk. Si el hip hop gozara de la misma credibilidad y enraizamiento cultural que otros géneros más universales este álbum estaría considerado como uno de los mejores de todos los tiempos fuera de toda categoría o etiqueta. Y que nadie me malinterprete: amo a “It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back” casi casi como si fuera un miembro de mi familia, y es complejo rebatir los argumentos del canon establecido, pero “Illmatic” es la quintaesencia de lo que debería ser el hip hop de ayer, hoy y siempre, y su grado de perfección ha conseguido imponerse a los otros factores que tan bien representa la obra magna de Public Enemy. El debut de Nas nos ha ganado a muchos porque creemos que es imposible describir mejor y en tan poco tiempo un género musical. Y esto no solo es debido al potencial lírico de su autor, sino también a la maquinaria sonora que se esconde detrás: cuando quieres explicarle a alguien, sobre todo neófito, qué es exactamente el hip hop de Nueva York y a qué sonaba la época dorada del género, este es tu manual de introducción perfecto.

“Illmatic” reunió a los mejores productores del momento para solidificar y darle plena entidad al proyecto, y en parte también para devolverle el esplendor a la Gran Manzana, por entonces amenazada seriamente por la masiva presencia mediática y comercial del rap californiano. Pero a diferencia de lo que sucede actualmente, cuando las compañías y artistas juntan a firmas de renombre a golpe de talonario y sin unidad de criterio ni objetivos, entonces se forjó un sentimiento de comunidad entre los beatmakers, que hacían frente común al servicio del artista, sin lucha de egos ni afán de protagonismo. Sobrevolaba la idea de que no podías quedarte fuera de aquello, de que tenías que estampar tu firma en ese disco porque si no la historia te retrataría y no podrías perdonártelo. DJ PremierPete RockLarge ProfessorQ-Tip y L.E.S. sacrificaron caché, tiempo y orgullo para darle el empujón definitivo a la joven promesa, y Nas supo recompensarles con la incomparable satisfacción de aparecer en los créditos del que para muchos es la Biblia del hip hop.

Pero además entre ellos se creó un saludable espíritu de rivalidad y competición que repercutió notablemente en el resultado final del disco. DJ Premier ha reconocido en varias ocasiones que “Memory Lane” surgió como ataque de celos después de escuchar “The World Is Yours”, producida por su amigo pero también rival Pete Rock. Le parecía tan buena que se vio forzado a hincar los codos y sacar otra producción que estuviera a la altura. Y este sentimiento de sana competencia, de no quedarse atrás en el fulgor de inspiración que recorre cada canción, motivó a sus arquitectos sonoros a reservarse la mejor parte de su cosecha para encajar en el debut. Pero la magia de “Illmatic” y, por consiguiente, de Nas, es que todos estos productores, que por entonces gozaban de máxima popularidad en el circuito hip hop, se autoexigieron el 100% porque consideraban que estaban colaborando con el mejor rapero de Nueva York y con uno de los personajes que, en palabras de DJ Premier , tenía la misión de “salvar el hip hop”.

A lo largo de los años creímos que “Illmatic” duraba 39 minutos por expreso deseo del artista y su equipo, pero en realidad se debe a que no había más presupuesto. Involuntariamente, pues, la falta de recursos incidió en el carácter escueto, preciso y medido del disco, que echaba por tierra muchos de los conceptos establecidos del género en esos años: sin interludios, sin colaboraciones externas –la única, la de su mejor amigo AZ–, sin despliegue de medios ni tracklist excesivo, el debut se limitaba a diez canciones, incluida una introducción, y a un minutaje en la frontera entre el mini álbum y el álbum al uso. En una época en la que se imponía el CD, “Illmatic” surgió con la idea clara de ceñirse a las coordenadas y parámetros del vinilo y la cinta de cassette de toda la vida, una declaración de intenciones más de una empresa en la que todo parecía tocado por la varita mágica de la pureza y la esencialidad. Diez canciones, cinco por cara, un libreto interior escueto y singles que no tenían nada identificable con un single, componían el mapa del disco.

Con el paso del tiempo los seguidores de Nas hemos insistido en la necesidad de que el rapero grabe su “Illmatic II” con los mismos colaboradores, pero ese parece un deseo imposible de satisfacer, y con razón: Nas nunca volverá a tener 18 años, los productores del álbum ya no viven su momento de esplendor creativo y, sobre todo, resulta complicado replicar o recrear el sentimiento y la singularidad de ese debut con unos cuantos ceros más en la cuenta corriente y con un estatus de celebridad absoluta en la historia del género. En ocasiones hemos acusado al artista de renunciar a su esencia y dejarse llevar por los cantos de sirena de la fama y las ventas fáciles, pero quizás hemos pasado por alto dos factores que justifican con máximo criterio su negativa a satisfacer la demanda: en primer lugar, la imposibilidad de mejorar o incluso de ponerse a la altura del modelo original, y en ese sentido Nasir es el primero en tenerlo claro; y en segundo término, la convicción de que veinte años después de aquello su protagonista no tiene ni el hambre ni la desesperación ni el angst poético que caracterizaba su puesta de largo.

Reseña Panorama
Calificación:
10
Compartir

Comenta