Goldfrapp
“Silver Eye”

Lanzamiento: 31/03/2017
Artista: Goldfrapp
Formato: LP
Sello: Mute; 2017
Género: Electropop / Synthpop
Por: @luis_fnandz
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Goldfrapp ha sido un dueto que trae consigo una historia llena de variantes, repleta de cambios y que han gozado de experimentar sonido tras sonido, disco tras disco. Por ejemplo, tenemos canciones que prevalecen en la memoria de lo colectivo como “Ooh La, La”, “A&E” o “Strict Machine 04” y otros que han pasado bastante desapercibidos como “Believer”, “Clowns” o “Drew”. Sin embargo, es natural que una banda posea tal sesgo a lo largo del tiempo. Es decir, el dueto conformado por Alison Goldfrapp y Will Gregory lleva ya poco más de 17 años haciendo música, por lo que es natural esperar de ellos una transformación en la música que producen. Y es que el dueto tiene como base de su proyecto lo experimental. Apostando por sonidos atmosféricos similares a un viaje interestelar repleto de confort y sinestesia.

Después de un material medianamente considerable y que pasó muy por debajo de la crítica, Goldfrapp trae consigo un material que perfectamente podría englobar aquello que han trabajado a lo largo de los años. Un material que podría encarnar el sonido que ellos han entremezclado. Con altibajos y canciones preponderantes y subversivas. “Silver Eye” es la séptima producción del dueto de Londres y que se nos comparte luego de cuatro años de espera y tiene como base el esoterismo, el misticismo y la inclinación por un fenómeno explicado a través de lo teológico. Ahora viene el reto más grande para el dueto: saberse si esta producción contiene la calidad que les ha carcomido desde hace ya 7 años (recordemos el éxito que tuvo “Head First” en 2010).

Primeramente, Goldfrapp nos dio un pequeño adelanto del material con una canción que es enérgica y nos hace idealizar el cómo sería esta nueva producción. Tal sencillo es “Anymore”, una canción que contiene feeling y es poderosa, es, si se me permite un regreso sublime con los sintetizadores y similar a la sensación del cambio de velocidad de un carro de última generación. Avanzando dentro de “Silver Eye”, nos encontramos frente a un segundo sonido que es sintético y repleto de texturas casi imperceptibles cuando se escucha por primera ocasión, los sonidos parecen salidos de una fábrica con tintes surrealistas o púrpuras. Tal canción es “Systemagic”. Una canción cuya letra asemeja a los cánticos hechos por alguna tribu; “Luna Light, you’re the spell” reza Alison en el intro de la canción, como levantando las manos para que esa misma luz guiase las plegarias de los súbditos.

Y así como un corredor toma un descanso después del sprint, Goldfrapp nos sumerge en un territorio más pasivo, pero ganando en texturas y matices capaces separar el alma del cuerpo. La canción que continúa es “Tigerman”, una canción cuya letra es clara. Una oración. Por ello, no es difícil dilucidar, a través de las letras “Illuminating immortal eyes”, que es un canto hecho al representante de la luz de la luna. Pero esta canción no es la única cuya naturaleza se describe como un cántico a un ser divino. “Become The One” sigue en la línea de una plegaria por el “Elegido”. Aquí es donde nace la estructura clave dentro de “Silver Eye”. Esta producción es una historia muy similar a las que se leen en los pasajes de libros muy antiguos. “Faux Suede Rider”, por ejemplo, contiene una lírica que habla del caos y de una estabilidad luego de éste. La duda que surge ante el miedo a la incertidumbre de lo nuevo. Y para lograr esto, lo único que quizá logra mantener nuestra naturaleza humana, es el aferrarse es a lo que alguna vez nos caracteriza como entes individuales: una historia. Y “Beast That Never Was” nos lo explica a través de la frase “Keep something back”. No deja todo, no cambiar negro por blanco, sino contrastar y cuestionar el antes y el después.

Como proceso final de metamorfosis, Alison canta “Endless sunshine, flawless. Dreams we lost in a wasteland” en “Everything Is Never Enough”, una letra que nos busca reflexionar en torno a lo ya vivido y a aquello que ata a la persona. Por otro lado, en “Moon In Your Mouth” se describe un nuevo comienzo, un proceso de cambio y maduración. Para finalizar, se da como resultado un producto completamente nuevo, reformado y con capacidad consiente como jamás antes vista. “Ocean” es esa canción que busca expandir el deseo de ese Dios, de ese ser divino que bajó para cambiar todo lo que nos hacía impuros o pecadores, para hacernos mejorar y ser uno con los seres divinos.

Goldfrapp ha mostrado una historia que ejemplifica mucho los antiguos rituales utilizados por el ser humano para proveer fortaleza, cambios y buena fortuna. Desde los cánticos iniciales que demandan audiencia o escucha, hasta la purificación y la conciencia de un nuevo sentido en la vida. El dueto ha expuesto una historia interesante que apuesta mucho por el sonido envolvente y pintoresco. Sin embargo, muchos de esos sonidos se pierden, pues su armonía engloba pequeños sonidos que suelen ser imperceptibles las primeras veces. Por otro lado, las letras son, en su mayoría, de naturaleza poética, lo que provoca que en reiteradas ocasiones la interpretación sea tergiversada.

Goldfrapp nos muestran un lado de la electrónica que no es precisamente bailable, contagiosa y pegadiza. Al contrario, apuestan por sonidos de carácter experimental que desembocan en un viaje al cual pocos le será atractivo. El dueto ha trabajado una gran textura en sus sonidos, pero con un mensaje utópico y fantástico.

Reseña Panorama
Calificación:
7.0
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