Corona dos mil trece: pasto, pasto y pasto.

Entre chelas de 90 varos (¡¿Qué?!), coronas de florecitas plásticas y muchas gorras fosforescentes, IndieSpace asistió el al esperado Corona Capital 2013.

#IndieCapital

Hace ya unos meses de la develación de un cartel, del cual destacaban actos como Death Grips, Sigur Rós y Grimes, que me empujó a sacar mis ahorros y comprar los boletos, crecían mis buenas esperanzas de este fin de semana. Tristemente se presentó la ahora común ola de cancelaciones que me llevó a cuestionar mi asistencia sabatina, interrogante que respondí con un “no tengo nada mejor que hacer”. Una tonta reflexión de la cual no me arrepiento.

Como dice mi abuela, “pa´que no te cuenten” (estoy casi seguro que eso lo saqué de Twitter, pero suena más interesante así, ¿no?).

El pobre funcionamiento de “mandar mi ubicación” por mensaje me tuvo varado entre Patriotismo y una de sus calles anexas durante quince minutos, que en tiempo de festival se traduce a llegar a la mitad de la primera banda. Bailé un rato al ritmo de Quadron, y cuando sentí que las cosas entraban en calor, se despidieron con unas bonitas palabras. Mientras que Robert Delong jugaba con sus joysticks de Playstation 3 en el escenario, me alejé del público para intentar encontrarme con un carnal en la carpa Doritos. Creo que inconscientemente ambos sabíamos que este encuentro nunca iba a ocurrir. Después de 15 llamadas perdidas y 15 realizadas, de las cuales solo se escuchaba un pinche buzz en la bocina de mi celular, regresé con mi tropa para comenzar a gastar en enormes cervezas.

Mi superficial interés musical en gran parte de los actos sabatinos me llevó a llegar tarde a prácticamente todos los conciertos. Acto del cual no me arrepiento, pues con una excelente compañía en mis exploraciones por los paisajes abióticos coronacapitalescos: morras fresas acompañadas por güeyes que no sabían ni donde andaban; faldas cortas, ombligueras y pelos de colores; carritos de comida; un penacho a la Moctezuma; música buena, música mala; pasto, pasto y pasto, disfruté del sudoroso día.

 

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The XX – Esenario Corona «Sábado»

No les puedo prestar a todos mi misma compañía, sólo les digo armen una banda de la misma calidad de las que van a ver, o algo.

Apenas me subí al vagón del metro el domingo a las 2pm, me percaté que tanto yo como la mitad de la gente que me rodeaba gritábamos genéricamente “Corona Capital” con nuestros cinco sentidos. Que flojera me doy. Todos con nuestros sombreros y camisas hawaianas.

Gary Clark Jr. – Escenario Corona Light «Domingo»

Fue la preciosa presentación de Perfume Genius y el oasis económico formado por un misterioso pulque de 25 varos –el cual el vendedor aseguraba igual al que tomó “el mismísimo general Zapata”– los principales factores que me llevaron a comenzar el día con el pie derecho. Blueseros (azules) guitarrazos de Gary Clark Jr.; el bailongo con Matías Aguayo (¡ay, ay, ay¡); la sintética locura de los Fuck Buttons; una carrera a los no tan tropicales Vampire Weekend y el sobrehumano escape de las garras del público Arctic Monkeys (creo que esa última frase sonó al título de la primera película de El Santo en el Corona Capital); el éxtasis paradisiaco de Sigur Rós (uf); y el hada tecnológica que saltaba de un lado del escenario al otro mientras bailábamos al ritmo de Be a Body, conformaron nuestro nada dominguero domingo en la Ciudad de México.

Fuck Buttons, Escenario Bizco Club – «Domingo»

El Corona Capital nos acabó como todos los años: acostados en el deshecho húmedo pasto, titiritando de frío entre gritos a gente que probablemente ya está en su casa y cabrones taxistas que te quieren cobrar el mismo precio del boleto para llevarte a 30 minutos del Foro Sol; quince pesos en la bolsa y la deuda de tres cervezas a cada uno de tus cuates; un odio a que técnicamente ya es lunes y una extraña satisfacción de haber disfrutado del fin de semana.

Volveré (volveremos) el año que entra.

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Arctic Monkeys – Escenario Capital, «Domingo»

Para finalizar les dejamos un vídeo, en el cual podemos apreciar una de las mejores presentaciones del festival y para ser franco no pudo haber mejor cierre de la cuarta edición del Corona Capital.

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