Dependiendo de la estación de radio que usted sintonice, probablemente será bombardeado a lo largo del día por una multitud de pistas de baile monótono con un coro igualmente repetitivo y sin inspiración. No he nombrado ninguna canción en particular, pero sólo de esa simple descripción estoy seguro de que hay muchas que se vienen a la mente. Si tuviera un peso por cada vez que escuchara una canción como esa, podría darme el lujo de comprar vinilos diariamente.

La mayoría de estas canciones provienen de productores que juegan a ser músicos. A menudo no pueden tocar ningún instrumento, tienen poca comprensión de la composición y simplemente juntan una pista electrónica sencilla. Un excelente ejemplo es David Guetta, que perdió su lista de reproducción previo a su presentación de Coachella y como consecuencia tuvo que reproducir canciones desde un USB, pero según él, eso fue “hacer las cosas de manera old school”. Ahora no me malinterpreten, los productores son personas importantes y lamentablemente muchos no reciben el reconocimiento que merecen, pero algunos simplemente llevan las cosas demasiado lejos.

Tener un nombre famoso cantando sobre la pista de acompañamiento en alguna forma extraña de karaoke hace que la canción sea un gran éxito y hace que todos obtengan una gran remuneración de dinero. Sam Smith, Emeli Sande y Jess Glynne comenzaron así. De alguna manera es como el Factor X, que ha contribuido con unos cuantos buenos artistas respetables al mundo, pero en su mayor parte la gente sólo tiene 15 minutos de fama y luego se desvanecen en la oscuridad. “Wake Me Up” de Avicii ha sido una de las canciones más tocadas en YouTube y aún así, Aloe Blacc, quien fue el vocalista principal y compositor principal, no fue acreditada.

Los productores que juegan a ser DJ’s consiguen a un cantante que luche para cantar las mismas pocas líneas repetidamente a su aburrido y repetitivo zumbido, para así presentarnos estas canciones, y con un poco de suerte, algunos de estos cantantes esperanzadamente se liberarán y tendrán una larga carrera exitosa. Ellos son los pocos afortunados, y el resto de nosotros tenemos que sufrir por un montón de basura que se escucha en la radio popular. Estoy terriblemente en conflicto, por un lado estoy contento que las carreras de los cantantes ganarán un impulso y espero que consigan su tiempo en el centro de atención. Por otro lado, desearía que no tuvieran que vender un pedazo considerable de su integridad por unos cuantos dólares.

Aquí una gran parodia que refleja exactamente lo antes mencionado.

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