Foto por: Arlindo Camacho / Edición por: Lilia Oropeza

2016, definitivamente, no ha sido el mejor año para la música. Leyendas del “rock” se han ido, dejando un legado eterno dentro del género. Pero, ¿qué demonios es eso a lo que consideramos “rock”? ¿Las grandes leyendas como Pince y David Bowie hicieron “rock” en algún momento de sus carreras? Bien, esas respuestas son subjetivas desde la perspectiva en que sean contestadas. El “rock” no es precisamente el género musical desarrollado. Muchas veces, el “rock” es más una actitud hacía la música; una actitud vanguardista e interesada por la calidad de la misma; concentrada en ser influyente y no en ser exitosa. Lo que sea que signifique, si bien este año fue de muchas pérdidas, no todo es malo. El “rock” siempre estará ahí, podrá descansar en momentos, pero siempre estará a la vuelta de la esquina para sanar cualquier herida.

Sin importar el género y las fastidiosas etiquetas, Radiohead han logrado ser esa banda que nunca ha estado bajo una perspectiva errónea. Desde “OK Computer” de 1997, han sido una de las influencias más grandes de muchos artistas gracias a su innovadora forma de componer y evolucionar líricamente de acuerdo a temas contemporáneos y problemáticas sociales, abarcando desde el consumismo y la dependencia hacía la tecnología, hasta el terrorismo y empatía política. Y ya que mencionamos la aborrecida palabra “política”, este año, Thom Yorke también se vio preocupado por sucesos relacionados al tema, desde brindar su firma para que las votaciones del Brexit fueran realizadas por segunda ocasión, hasta su descontento por la elección de Donald Trump como presidente electo de los Estados Unidos. Pero bueno, si bien “A Moon Shaped Pool” no es su álbum más político, sí es una pieza maestra que llegó como el resultado de un Radiohead que no se había visto tan organizado en más de una década; un Radiohead mucho más dedicado al momento de rectificar su sonido, y un Radiohead que nunca se rinde.

En una reciente entrevista con Q Magazine, Thom Yorke declaró que se sintió sorprendido por el éxito del nuevo álbum, lo cual es comprensible, después de ocho álbumes de estudio, es más que un reto que la gente siga creyendo en tus propuestas. Sin embargo, olvidamos que la música no radica en la experiencia o en la antigüedad, recae en la manera y el tiempo de proponer y exponer ideas bajo instrumentación que sea agradable e innovadora en una era donde los variantes de guitarras son distorsionados para crear una propuesta interminable de sonidos. “Esperábamos una reacción opuesta. Aprecio a la banda, pero no esperaba nada más”. dijo Yorke, agregando que su canción favorita del nuevo álbum es “Daydreaming” y que esta fue terminada a principios de la grabación del álbum. “Fue el equivalente de cuando hicimos ‘Everything In Its Right Place’ La conseguimos y luego estábamos: ‘Correcto, bien, esto es todo…'”.

“A Moon Shaped Pool” es un álbum lleno de verdades simples, instrumentación expansiva, delicada y maduramente oscura. Una gloriosa obra creada por una de las bandas más importantes de nuestra generación; una banda que lo ha visto todo, y que a pesar de eso, su ambición y perfeccionismo los han llevado a ser los androides paranoicos que el mundo necesita.

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